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martes, enero 30, 2007

El Directivo y la Empresa

En algunas ocasiones he leído artículos y posiciones sobre si el directivo es cómo es o es fruto de su entorno, de la cultura de la empresa, de lo que le rodea. Quiero aportar un caso para el debate. Se trata de un directivo con un perfil de puntos fuertes y débiles, posiblemente como todos por otra parte, muy marcados. Muy buen técnico, buen rollo con su equipo pero con mala relación con sus pares y sus jefes. Dicho directivo le conocí en el proceso de evaluación 360º de una empresa cliente. Finalmente, se marchó y ahora, curiosamente, me lo he vuelto a encontrar dos meses más tarde en otra empresa que, curiosamente, ha realizado un proceso similar de evaluación de competencias directivas. ¿Qué creeis que ha obtenido en los resultados? El resultado es un perfil prácticamente calcado al anterior. Según este caso, que evidentemente no es representativo, somos de una determinada manera y es difícil hacernos cambiar nuestro perfil básico de competencias. También podríamos preguntarnos:; ¿y si es así se puede cambiar con programas de desarrollo, coaching, etc., etc.? ¿Nos estaremos engañanado con la capacidad de transformación que realmente tenemos? También lo dejo para la reflexión y el debate.

viernes, enero 19, 2007

Banderas de nuestros padres

En su última película, Clint Eastwood nos presenta su particular interpretación de un suceso muy conocido de la Segunda Guerra Mundial: la toma, por parte del ejército de los Estados Unidos, de la isla de Iwo Jima, y el icono que inmortalizó esa victoria (la foto de unos marines izando la bandera de su país en el punto más alto de la isla). La reflexión que hace Eastwood contiene interesantes sugerencias para otro tipo de contiendas: las comerciales.
En primer lugar, el guionista destaca el valor de la imagen. La guerra no se ganaba (o perdía) sólo en el frente. Hacía falta el apoyo unánime de todo un país. De acuerdo con esta versión cinematográfica, el izado de la bandera y la popularización de la instantánea forman parte de una gigantesca operación de marketing, destinada a elevar la moral de los americanos y a desencadenar una marea de generosidad (económica) a favor del proyecto bélico. Es cierto que una campaña de imagen sin suficiente respaldo real puede volverse en contra de quien la promueve, pero también está probado que unos resultados extraordinarios, sin una adecuada presentación pública, pierden gran parte de su potencial.
En segundo lugar, la película destaca el hecho de que quienes levantaron la bandera no realizaron gestas de particular relieve. Se vieron envueltos en una contienda, las circunstancias les llevaron al frente, y allí cumplieron las órdenes y pusieron en práctica el adiestramiento recibido. Si alguna de sus acciones fue extraordinaria, el motivo que les impulsó fue el espíritu de supervivencia o los vínculos de amistad con sus compañeros. Estos “héroes” se sintieron desconcertados cuando otros les consideraron como la personificación del patriotismo o la entrega por una causa superior.
Late tras esta interpretación una visión algo pesimista de los comportamientos humanos. Parece como si el motor de nuestras acciones fuera sólo el interés personal o a lo máximo algún sentimiento de benevolencia hacia las personas más próximas (familia y amigos). La entrega a una causa sería una simple ficción, o la consecuencia derivada del esfuerzo por el propio beneficio. Preferimos pensar que algunos proyectos son más capaces que otros de suscitar adhesiones, y que una empresa que aporte valor (económico y social) es más capaz de promover respuestas generosas y “heroicas” por parte de quienes la forman.

lunes, enero 15, 2007

El Golf: ¿ocio o negocio?

En la última década se ha puesto muy de moda entre los directivos españoles el juego del golf. Un juego en el que cada uno compite consigo mismo, que combina razonablemente concentración, técnica, esfuerzo. Un juego que es un gran consumidor de algo tan apreciado por los directivos como es su tiempo. Sin embargo, muchos piensan que es una actividad clave en el desarrollo comercial de sus negocios. En algunos clubs se han puesto límite a los socios que han abusado del golf como instrumento comercial. Alrederdor de este halo de ayuda del golf a las ventas y las relaciones ha nacido todo un mercado de campos, clubs, palos, etc. Uno de los negocios és la organización de torneos de golf de carácter empresarial en los que, supuestamente, se fomentan las relaciones. He oído todo tipo de opiniones, desde aquellos que les merece la pena la inversión en este tipo de eventos, como de aquellos, en posiciones contrarias, que opinan que incluso puede ser perjudicial por la frivolidad. La pregunta que dejo abierta en el bolg es ¿tenemos que coger los palos para tener éxito en los negocios? ¿todo buen directivo tiene que ser un buen jugador de golf? ¿es rentable organizar eventos relacionados con el golf por parte de las empresas? A ver qué se opina...

jueves, enero 11, 2007

Ahora que otro año ha terminado


Marsall Goldsmith
Artículo originalmente publicado en la Revista Fast Company en febrero de 2004

Imagina que tienes 95 años. Antes de que des el último suspiro, se te ofrece un gran don: la capacidad de viajar hacia atrás en el tiempo , la posibilidad de hablar con la persona que está leyendo este artículo; la de ayudarle para que sea un buen profesional y tenga una vida mejor.

Con tus 95 años sabes lo que fue realmente importante y lo que no lo fue; lo que importó y lo que no; lo que fue relevante y lo que no. ¿Qué consejo daría este “anciano tú” al tú que estás leyendo estas líneas.

Tómate unos segundos y después responde a la pregunta en dos niveles: personal y profesional. Escribe unas pocas palabras que recojan lo que el viejo tú diría al más joven tú que está hoy aquí.
Mi consejo es sencillo: Haz exactamente lo que has escrito. Que se convierta en tu propósito para este año y para el próximo.

Un amigo mío tuvo la oportunidad de entrevistar a personas que estaban muriéndose y les preguntó qué consejo se habrían dado a sí mismos. Las respuestas fueron sorprendentes.

Un asunto recurrente fue: “reflexionar sobre la vida, encontrar ahora su sentido y la felicidad” , no el mes que viene o el año que viene. La frase “seré feliz cuando….”, es la gran Enfermedad de Occidente. El “viejo tú” por fin se ha dado cuenta de que el próximo ascenso, el siguiente logro o la oficina en el mejor sitio del edificio no cambiarán tanto su mundo. Muchos mayores dicen que estaban tan dedicados a buscar lo que no tenían que pocas veces valoraban lo que tenían; con frecuencia hubieran deseado dedicar más tiempo a disfrutar de ello.

Otra respuesta frecuente giraba en torno a amigos y a la familia. Puedes trabajar para una empresa maravillosa y pensar que es muy importante tu aportación a ella. Cuando tienes 95 años y miras a las personas que te rodean en tu lecho de muerte, serán muy pocos los compañeros de trabajo que vendrán a darte el adiós. Los únicos a los que importarás serán tus amigos y tu familia. Valóralos ahora y comparte con ellos una buena parte de tu vida.

Los mayores ofrecen otro consejo valioso: “Atiende a tus sueños”. Piensa en el auténtico propósito de tu vida y ¡ a por él!. No sólo se trata de los sueños grandiosos; también es verdadero para los pequeños. Cómprate el coche deportivo que siempre has querido, viaja a ese exótico destino que siempre quisiste visitar, aprende a tocar la guitarra o el piano. Si algunos piensan que tu visión de una vida bien vivida es un poco extraño o alocado, ¿a quién le importa? No es su vida, es la tuya. Los ancianos que intentaron realizar sus sueños siempre han tenido vidas más felices. Pocos lograrán hacer realidad todos sus sueños, algunos siempre se nos resistirán. Por lo tanto, la pregunta esencial no es ¿Conseguí hacer realidad todos mis sueños? , sino ¿lo intenté?

Acabo de terminar un proyecto de investigación importante con 200 líderes de alto potencial que trabajan en 120 compañías de todo el mundo. Cada empresa solo podia nominar dos futuros líderes, los más brillantes de sus jóvenes estrellas. Son el tipo de personas que, sin apenas demora, podrían ascender a puestos mejor pagados en todas partes. A todos planteamos una pregunta sencilla: "Si tu futuro está en esta compañía, por qué seguirás en ella?

Las respuestas más repetidas son estas tres:
"Aquí estoy encontrando sentido y felicidad. El trabajo es muy atractivo y adoro lo que hago”.

"Me gustan estas personas; son mis amigos, siento que formo parte de un equipo, como en familia. Podría ganar más trabajando con otras personas pero no quiero abandonar a éstas”

"Aquí puedo realizar mis sueños. Esta organización me está dando la oportunidad de hacer lo que realmente quiero hacer con mi vida”
Ninguna de las respuestas hablaba de dinero, sino de satisfacción. Cuando mi amigo preguntó lo que les importaba a quienes estaban en su lecho de muerte las respuestas fueron exactamente las mismas que las de los líderes de alto potencial que entrevisté.

Por lo tanto, dale la vuelta al propósito del Año Nuevo. No mires hacia adelante, sino hacia atrás. Descubre lo que necesitas para ser feliz ahora, para disfrutar con tus amigos y familia, para hacer realidad tus sueños. Esto es un buen consejo para todo el que quiera tener una carrera profesional satisfactoria; también es magnífico para quien quiera vivir una vida llena de sentido.

martes, enero 09, 2007

Un libro muy recomendable

Cayó hace pocos días en mis manos un libro recién publicado: “En busca del compromiso. Cómo comprometer a las personas en el proyecto empresarial”. En esta obra, coordinada por Camilla Hillier-Fry y José Aguilar López, y publicada por la editorial Almuzara, 24 autores escriben fundamentalmente en torno al concepto de Will Management (Gestión de la Voluntad Organziativa), modelo creado por Javier Fernández Aguado y José Aguilar. El libro ha sido iniciativa de Peoplematters (la empresa que tiene licenciada concedida por MindValue para la implantación de este modelo). Se trata de algo más necesario hoy que nunca a causa de las profundas transformaciones culturales y demográficas que están afectando al mercado laboral, como explica Alfonso Jiménez en su capítulo.
Ese libro, estoy seguro, dará mucho y bueno que hablar. Las últimas líneas del prólogo escrito por Isidro Fainé para este estudio lo dicen todo: “estoy convencido de que las ideas contenidas en este trabajo dejarán una huella perdurable en el lector juicioso y maduro. Éste es el mérito del buen hacer de sus promotores, Alfonso Jiménez y Camila Hillier-Fry, y de los autores del modelo, Javier Fernández Aguado y José Aguilar, a quienes sinceramente deseo no ya felicitar sino augurarles el futuro más brillante que seguro les llegará con su sólida línea de trabajo”.
Las empresas representadas en el libro son, entre otras, Banco Popular, NH Hoteles, Pfizer, Enagás, Caprabo...
Poco queda por añadir.
Recomiendo disfrutar de esa estupenda obra.

viernes, enero 05, 2007

Otra especie en extinción

Publicó hace unas semanas Pilar Cambra un hermoso editorial en Expansión&Empleo bajo el título “Los exploradores”, cuya lectura recomiendo y que me suscitó cierta reflexión sobre su ubicación en la empresa actual y en el management de moda en España.
En los últimos años, especialmente desde la publicación y amplia difusión de la primera obra de Goleman sobre inteligencia emocional, se ha producido una tendencia acusada en la literatura sobre gestión, y también en los consultores de esta práctica, a despreciar ciertas competencias inherentes al rol directivo, poniendo énfasis en otras más “políticamente correctas”, pero haciendo de esta vertiente del estilo directivo un paradigma tan acusado que hemos llegado en ocasiones a cierto patrón “metrosexualista” de lo que debe ser un buen directivo.
Y no es caer en el jefe a la antigua, de ordeno y mando, y esto se hace porque lo digo yo. Más bien apunto a no despreciar el concepto de manager de Peter F. Drucker, de gestor que debe conseguir resultados, y evitar aristas barrocas en un patrón de seudo-liderazgo que, lejos de liderar, se asienta en la no toma de decisiones, la nula asunción de riesgos en el puesto que desempeña y un 360º de “peloteo” (a jefes, iguales y colaboradores, no sea que después me evalúen mal) que no causa más que inercia y anemia estratégica en las organizaciones que se dejan inocular por este virus bisoño pero peligroso.
Si integramos al gestor de Drucker en el directivo de hoy quizás necesitemos menos acudir al concepto tan bien descrito de “explorador” de Pilar Cambra, ya que explorar, ir más allá, asumir riesgos y avanzar, no será a los ojos del management moderno otra especie en extinción.