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miércoles, febrero 21, 2007

Hibris y locuras organizativas

La hibris (en griego ὕϐρις húbris) es un término que señala un orgullo desmedido, una confianza exagerada en la personal valía o –en el caso al que me refiero- en la propia marca. En la Grecia clásica se aplicaba a quien, en el fondo, había perdido el sentido común. Ya entonces, en el pecado estaba la penitencia. Eurípides lo dijo así: ‘Aquél a quien los dioses quieren destruir, / primero lo vuelven loco’.
Entre los miles de directivos valiosos y sensatos que se encuentran en las organizaciones, de vez en cuando florecen dos tipologías: la del torpe y la del afectado de hibris. Frecuentemente, las dos enfermedades convergen. Salieron estas cuestiones a relucir cuando analicé con otros profesionales una organización de servicios que hasta hace algunos años tuvo buena imagen. Hoy, en plena decadencia, algunos de sus directivos viven gravemente inficionados de hibris, pues creen que por haber sido los mejores (o así lo creían) lo siguen siendo. Ahora, sin embargo, son prácticamente residuales. Lo peor del caso no es su triste situación, sino su incapacidad por entenderla y aceptarla. Un ejemplo: cuando el desastre es patente, en vez de arreglar los desafueros y pedir perdón a los dañados, amplían en miles de metros la sede central...
Eurípides seguía teniendo razón. Cuando una organización sitúa como mandos intermedios a gente gravemente enferma de hibris y torpeza, la única consecuencia posible es que el talento huya. Más aún en un mercado –como recuerda Alfonso Jiménez- en el que la demografía está imponiendo que el Management no sea un capricho. Hamel lo dijo muy bien: ‘quien siempre vende lo mismo, pronto dejará de venderlo’. Al menos, cuando no pone ningún medio por innovar y se encastilla en modos obsoletos que quizá hace tiempo fueron revolucionarios y ahora resultan mensajes banales por el fondo o por la forma.

1 Comentarios:

A las 9:49 AM, Leonardo Esteban Ravier, Ph.D. dijo...

En el derecho griego, la "hibris" se refiere con mayor frecuencia a la violencia ebria de los poderosos hacia los débiles.

Muchos lo entienden como la insolencia de intentar emular a los dioses.

Existen tres formas básicas que los directivos adoptan para emular a los dioses:

1. Creyendo que el cambio no es necesario (la perfección de los dioses es "inmóvil")

2. Creyendo que se está más allá del bien y del mal (es decir que las "leyes" de la "naturaleza" están por debajo de ellos)

3. Creyendo que NUNCA dejarán de estar en la posición de las dos anteriores.

Lo interesante es que, en la mitolgía griega, las personas "infectadas" de Hibris eran castigadas por los dioses. ¿Qué significa esto último?.

1) Qué el mercado, 2)los clientes, y la 3) competencia siempre prevalecerán por sobre este tipo de insolencias.

 

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