Ante 2007
De diez amenazas, nueve no se cumplen, resumía en ocasiones Churchill su optimismo ante la dramática situación de G.B. durante la II G.M.En ocasiones, con el paso de los años, algunos van tornándose pesimistas. Frente a quienes consideran que ese comportamiento es inevitable, me agrada la expresión de un pensador del siglo IV, que recoge en parte el sentir de Cicerón en su De senectute (sobre la vejez). Sentenciaba el pensador africano del IV: sic vita, mors ita. Se muere como se vive; también –me gusta añadir- se envejece como se vive.
Debemos procurar mantener el optimismo en cualquier lugar y situación. No siempre es fácil. Mucho más sencillo es caer en un pesimismo patológico. Esta actitud tiene una gran ventaja: no exige pensar soluciones, sino limitarse a denunciar dificultades y obstáculos. ¡Qué bueno sería que dedicásemos mayor exigencia al enfoque positivo de los problemas ofertando alternativas y soluciones, en vez de centrarnos en la sistemática denuncia de lo que no funciona o -peor aun- de lo que no funcionó!
Surgen ganas de denunciar al denunciador. Con su labor de negatividad y pesimismo, en realidad algunos sólo procuran ocultar su ineficacia con botes de humo. ¡Viva la creación de iniciativas e ideas! ¡A bajo el amargator comodón agorero y simplón! Así, el 2007 será mucho más fructífero, y disminuirá el porcentaje de úlceras... (otra gran noticia para el saturado servicio sanitario español).

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