Otra especie en extinción
Publicó hace unas semanas Pilar Cambra un hermoso editorial en Expansión&Empleo bajo el título “Los exploradores”, cuya lectura recomiendo y que me suscitó cierta reflexión sobre su ubicación en la empresa actual y en el management de moda en España.En los últimos años, especialmente desde la publicación y amplia difusión de la primera obra de Goleman sobre inteligencia emocional, se ha producido una tendencia acusada en la literatura sobre gestión, y también en los consultores de esta práctica, a despreciar ciertas competencias inherentes al rol directivo, poniendo énfasis en otras más “políticamente correctas”, pero haciendo de esta vertiente del estilo directivo un paradigma tan acusado que hemos llegado en ocasiones a cierto patrón “metrosexualista” de lo que debe ser un buen directivo.
Y no es caer en el jefe a la antigua, de ordeno y mando, y esto se hace porque lo digo yo. Más bien apunto a no despreciar el concepto de manager de Peter F. Drucker, de gestor que debe conseguir resultados, y evitar aristas barrocas en un patrón de seudo-liderazgo que, lejos de liderar, se asienta en la no toma de decisiones, la nula asunción de riesgos en el puesto que desempeña y un 360º de “peloteo” (a jefes, iguales y colaboradores, no sea que después me evalúen mal) que no causa más que inercia y anemia estratégica en las organizaciones que se dejan inocular por este virus bisoño pero peligroso.
Si integramos al gestor de Drucker en el directivo de hoy quizás necesitemos menos acudir al concepto tan bien descrito de “explorador” de Pilar Cambra, ya que explorar, ir más allá, asumir riesgos y avanzar, no será a los ojos del management moderno otra especie en extinción.

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