
No sé si se trata de moda o necesidad. Sinceramente creo que es lo segundo, aunque si también fuera lo primero, bienvenida sea la moda en este caso. Me refiero a los temas y contenidos que últimamente me demandan los clientes para los cursos y talleres de sus directivos y técnicos.
Frases que escucho a menudo son: “Técnicamente se manejan bien”, “Últimamente ya han recibido mucha formación técnica”, “No queremos lo de siempre…”
Cada vez son menos las peticiones de talleres sobre Trabajo en equipo, Técnicas de negociación, Presentaciones eficaces, Técnicas de venta y otras competencias que han sido muy demandas en los últimos años.
A cambio, nos piden que les ayudemos a desarrollar habilidades que tienen que ver con:
- mejorar el impacto e influencia de sus profesionales (sobre todo cuando no tienen jerarquía sobre los que influyen)
- liderar desde un enfoque humanista y ético, que potencie valores como la humildad, la generosidad, el compromiso, el respeto, la confianza y la ilusión.
Afortunadamente creo que hay un cambio de tendencia serio en la formación y desarrollo de nuestros profesionales que, además de buscar nuevos canales pedagógicos (talleres, trabajo individual en el puesto de trabajo, coaching, etc.), pone el acento más en aspectos de valores y creencias que en recetas fáciles y procedimientos sin sentido.
Estos nuevos talleres y enfoques formativos aportan al profesional reflexiones y técnicas que también les ayudan en su vida más privada y personal, haciéndoles personas más serenas, integradas y, por qué no, felices.
No olvidemos que “Un profesional es ante todo una persona que, cuanto más capaz y plena se sienta, mejor rendimiento y desempeño tendrá”