Tecnologías para la gestión del Capital Humano
En la misma dirección deben actuar las distintas áreas de la empresa y, por supuesto, RR.HH. no puede ser una excepción. Algo que, al parecer, está comenzando a producirse ya en los países pioneros en el uso de la tecnología. Según un reciente estudio publicado por Júpiter, en Estados Unidos, RR.HH. junto a compras es ya la segunda área de la empresas en cuanto al uso y utilización de las nuevas tecnologías; siendo marketing el departamento que más uso hace de las mismas. Según los datos de este informe, el 52 por ciento de las áreas de RR.HH de las compañías estadounidenses están soportando la gestión de su capital humano sobre un uso más o menos extensivo de las tecnologías de información. En Europa este porcentaje baja ostensiblemente hasta el 31 por ciento y desciende, aún más, en el caso español hasta situarse en un tímido 23 por ciento.
La verdad, no sé si este informe es demasiado generoso con el caso español, ya que la realidad en las compañías españolas parece más alejada que próxima a ese 23 por ciento. Quizá la empresa americana está intentando centrar a sus departamentos de gestión de personas en aquellas funciones que dan más valor a la línea de negocio: en la mejora del desempeño. Está procurando que las tareas transaccionales sean las menores posibles, superar una situación preocupante que subraya el Instituto Saratoga. Sorpréndase, de acuerdo con esta prestigiosa institución, “como media, el noventa por ciento de las tareas que realizan las áreas de gestión de personal son transacciones que no aportan valor al negocio”. Es un puro proceso mecánico y de escaso o nulo valor para la empresa y su negocio.
Sorpréndase..., pero... no se preocupe, afortunadamente existen en el mercado un sin fin de soluciones tecnologías y herramientas de RR.HH. que pueden reducir drásticamente estas tareas administrativas. Son soluciones que pueden a ayudar a estos departamentos a convertirse en generadores de valor. Amen del outosorcing o externalización de las funciones RR.HH, (que prometo analizar en mi próxima tribuna), existe un amplio elenco de herramientas tecnológicas que reducen ostensiblemente los tiempos y esfuerzos de todas las tareas transaccionales que, día a día, aprisionan a estas áreas en una espiral de actividades rutinarias, burocráticas y de escaso o nulo valor.
La vida está sorteada de obstáculos y cuestas; serpenteada de curvas con escasa visibilidad. En este entorno real, existe un perfil de individuos –también directivos- que se dedican a problematizar: denuncian, amplían dificultades, agitan, destruyen con actitud crítica. El resultado, expresado en términos matemáticos, es la división.
Me ha resultado realmente interesante la reflexión de Leonardo Ravier sobre el blog de Juan Manuel González Tudela. Efectivamente, el pensamiento de Fernández Aguado tiene paralelismos con el de Mintzberg, como no podía ser menos. De hecho, casi todos los grandes pensadores acaban llegando a conclusiones semejantes en sus obras. En mi opinión, y soy buen conocedor de la obra tanto de Mintzberg como de Fernández Aguado, las aportaciones del segundo aventajan al primero sobre todo en lo que hace referencia a su fundamentación intelectual, filosófica y también de conocimiento cercano de la realidad empresarial. Le falta, sin embargo, la publicación de un libro en el que recoja todas las aportaciones que ha ido sembrando a lo largo de sus casi treinta libros. De todas ellas, “Dirigir y motivar equipos” y “Fundamentos de Organización de empresas” recién publicada, apuntan ya en esa dirección.
Es evidente que el diferencial de costes entre España y muchos países del planeta es altísimo. Una misma tarea realizada, por ejemplo, en Galicia cuesta 900€/mes frente a 200€ en Marruecos, siendo Marruecos el país con el coste mayor de mano de obra de todo el continente africano.
Tangible. (Del lat. tangibĭlis). adj. Que se puede tocar. adj. Que se puede percibir de manera precisa.
Sí, el mundo es plano, pero a la vez puntiagudo, como demuestra Richard Florida, profesor de la George Mason University y gurú de la “clase creativa”, un concepto esencial en la actual dirección de empresas. El mundo es “spiky” (con picos y valles), tanto en términos de población (más de la mitad del planeta habita en zonas urbanas, con 5 megaciudades de más de 20 millones de personas, 24 metrópolis con más de 10 millones, 60 ciudades con más de 5 millones y 150 urbes con más de 2’5 millones; la economía de Nueva York, Los Ángeles, Chicago más Boston supera a la de China), como de consumo energético (dominan crecientemente unas pocas ciudades de Estados Unidos y Europa, y algunas asiáticas), de innovación (de las 300.000 patentes anuales, el 85% se producen en Japón, Estados Unidos, Corea del Sur, Alemania y Rusia; IBM obtiene cinco veces más patentes que China e India juntas) y de concentración de talentos (los 1.200 científicos más prestigiosos del planeta viven prácticamente todos en apenas una veintena de ciudades; Tokio, Seúl, Nueva York y San Francisco, Boston, Seattle, Austin, Toronto, Vancouver, Berlín, Estocolmo, Helsinki, Londres, Osaka, Taipei y Sydney marcan la pauta como nunca antes). Acercar la “clase creativa” de la República Dominicana (un país cuyos desempleados son mayoritariamente universitarios) a una de nuestras comunidades autónomas de mayor impulso (la que redujo el paro en mayor medida en 2005) es un reto formidable, acorde con el siglo XXI.