
No reivindico con este grito los títulos nobiliarios. Me refiero a algo mucho más profundo. Señalaba Aristóteles que el gobierno debe ser puesto en manos de los aristoi: los mejores. Cuando una organización aspira a creer y desarrollarse adecuadamente, la selección y formación de quienes mandan es esencial. Las instituciones acaban diseñándose según la imagen del corazón de quienes las pilotan. Si se sitúa a un gran hombre al frente, la organización crecerá. Si se sitúa a un mediocre, o a un rencoroso o a un vanidoso o a un acomplejado o a un cobarde o a un hígado-enfermo, toda la institución se resiente. La dimensión alcanzada no importa, sino la misión, visión y objetivos que se logran. Organizaciones pequeñas son beneficiosas e insustituibles; algunas grandes son dañinas y prescindibles. La preparación de los aristoi reclama siempre que quienes les formen también tengan el corazón magnánimo. Si la Alta Dirección es egoísta o miedosa, ¡ay de los mandos intermedios! ¡ay de las gentes que están en las trincheras! Se impone hoy, una vez más, la búsqueda y preparación de los mejores. Algunas organizaciones –mercantiles y no- lo reclaman urgentemente.
1 Comentarios:
En mi humilde opinión, Javier, es si los que trabajamos como consultores en estas cuestiones que nos planteas, estamos realmente preparados para responder a la demanda ( lo cual implica aprender y formarse contínuamente; o si, por el contrario,estamos ofreciendo soluciones de ayer a los problemas de hoy. Por ejemplo, creo que nos vendría muy bien a algunos, desde luego a mi, algún comentario tuyo acerca de algo que me viene llamando la atención. Tengo mi propia opinión, que es bastante irrelevante, y por eso te pido la tuya: Sostenemos que los líderes tienen que ser empáticos, cariñosos, cercanos, saber trabajar con equipos, etc. Sin embargo, algunas de las empresas españolas, por no citar las de otros paises, con más éxito, están dirigidas por personas poco empáticas, nada cercanas, autoritarias, etc. Y, en mi experiencia, cuando hablas con quienes trabajan en esas empresas, tampoco parezcan que sufran graves neurosis, ni siquiera psicosis; más o menos, parecen adaptadas y razonablemente contentas. ¿ Estamos olvidando algo?.
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