Conciliacion de Cine
“El diablo viste de Prada”, última película de David Frankel, con la excelente actuación de Meryl Streep, presenta por enésima vez el conflicto entre el trabajo y la vida personal. La protagonista se debate entre una carrera profesional llena de expectativas, y la fidelidad a su propio modo de vida. A pesar de que la resolución de la historia pueda parecer moralizante, el mérito de la película reside en que plantea el problema en sus justos términos. La dificultad a la que se enfrenta Andy Sachs, la joven periodista a la que da vida Anne Hathaway, no reside sólo ni fundamentalmente en la gran disponibilidad de tiempo que le exige su nuevo trabajo. Su crisis se deriva del hecho de que la incipiente carrera en la que ha irrumpido con éxito es contraria a su propio proyecto personal y profesional. En otras palabras: lo malo no es que apenas le quede tiempo libre; su malestar se deriva de aquello en lo que ocupa su tiempo de trabajo.Buen enfoque del tan manido tema de la conciliación. Conciliar no es hacer equilibrios entre dos agendas, la privada y la profesional, en busca de un balance más satisfactorio. Conciliar tiene que ver, en primer lugar, con el empeño por encontrar una ocupación coherente con las capacidades, intereses, gustos y proyectos de la persona. De otro modo, este verbo se convertiría en un eufemismo para designar una realidad más inconfesable: a ver cómo reduzco el tiempo dedicado a un trabajo insatisfactorio para buscar compensaciones en mi vida privada. Un modo más optimista de conjugar el verbo “conciliar” sería: a ver cómo puedo encontrar más satisfacciones en mi vida, tanto a través de la dimensión profesional como en la personal.

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