Aprender de los templarios
El anuncio del título de una conferencia –Los templarios: enseñanzas para organizaciones actuales- que impartiré el 18 de octubre en el Manager Business Forum (el más relevante encuentro de directivos a nivel español), en Madrid, ha llevado a algunos directivos a escribirme o a llamarme, sorprendidos y/o interesados por la cuestión. Los templarios, lejos de ser una organización llena de inconfesables misterios, es sobre todo un modelo –en lo bueno y en lo malo- que no pocos han seguido (me vienen a la cabeza dos instituciones contemporáneas, cuya única diferencia con aquélla es que su declive es mucho más rápido, tras momentos de gloria semejantes a los fuegos de artificio).
Desde hace años vengo analizando la abundantísima documentación que sobre los Caballeros del Temple está al alcance de los estudiosos. Contamos tanto con las escrituras de constitución como con las de disolución, con referencias razonablemente detalladas de todos sus Directores Generales, sobre los diseños de sus sistemas de expansión, sus fuentes de financiación, sus modos de captación de miembros, los procesos de integración y socialización, etc.
El origen de mi añejo interés por los templarios es doble. Primer motivo: que el promotor de una de las organizaciones a las que me refiero manifestase temor de acabar como los templarios (aunque es más probable que lo hagan por consunción interna a causa de la pérdida tanto de visión como de proyecto); segundo, que no siempre es fácil diseccionar de forma tan completa como en este caso, las bondades y maldades de una organización globalmente considerada.
Quizá estos datos sirvan para calmar algo la curiosidad suscitada por el título.
Añado, en cualquier caso, que –Dios mediante- esa conferencia es sólo el anticipo de un ensayo que tengo prácticamente elaborado sobre el tema, y que aparecerá próximamente.
Para quienes deseen leer sobre la apasionante historia de esos monjes guerreros, una recomendación para abrir boca: Los templarios. Historia y tragedia, de Georges Bordonove, publicado por Fondo de Cultura Económica.
Desde hace años vengo analizando la abundantísima documentación que sobre los Caballeros del Temple está al alcance de los estudiosos. Contamos tanto con las escrituras de constitución como con las de disolución, con referencias razonablemente detalladas de todos sus Directores Generales, sobre los diseños de sus sistemas de expansión, sus fuentes de financiación, sus modos de captación de miembros, los procesos de integración y socialización, etc.
El origen de mi añejo interés por los templarios es doble. Primer motivo: que el promotor de una de las organizaciones a las que me refiero manifestase temor de acabar como los templarios (aunque es más probable que lo hagan por consunción interna a causa de la pérdida tanto de visión como de proyecto); segundo, que no siempre es fácil diseccionar de forma tan completa como en este caso, las bondades y maldades de una organización globalmente considerada.
Quizá estos datos sirvan para calmar algo la curiosidad suscitada por el título.
Añado, en cualquier caso, que –Dios mediante- esa conferencia es sólo el anticipo de un ensayo que tengo prácticamente elaborado sobre el tema, y que aparecerá próximamente.
Para quienes deseen leer sobre la apasionante historia de esos monjes guerreros, una recomendación para abrir boca: Los templarios. Historia y tragedia, de Georges Bordonove, publicado por Fondo de Cultura Económica.

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