Una experiencia reconfortante
Las últimas dos semanas, tras regresar de un largo ciclo de conferencias en USA, al que hice referencia en este mismo blog, he tenido la oportunidad de recorrer –para impartir conferencias o seminarios- diversos lugares de España. He tenido oportunidad de charlar ‘in situ’ con directivos, empresarios, políticos, responsables de administraciones públicas, de Navarra, País Vasco, Cataluña, Castilla-León, Canarias, Madrid, Aragón, etc. En todos he encontrado –con los inevitables matices- optimismo, ganas de trabajar, deseos de renovarse para de ese modo mejorar también su entorno, visión amplia de la realidad... Muchos están cansados del largo curso, y deseosos de que llegue el reposo estival, pero a la vez diseñando planes para la vuelta en septiembre.
Cuando tantos agoreros pintan una España oscura, pesimista y paralizada (y no me refiero para nada a cuestiones políticas que aquí no me interesan), verificar que cientos de profesionales de los ámbitos privados y públicos, se esfuerzan por realizar bien su trabajo es una bocanada de oxígeno. Me gusta repetir que no creo en un mundo mejor, pero sí en la posibilidad de crear miles de micromundos mejores, con los que contribuir a la mejora global. La batalla está en nuestra área de influencia, no en los grandes diseños que sólo permanecen al ámbito de la imaginación.
Sólo he encontrado unas pocas organizaciones paralizadas. Lo están porque ignoran el principio de Einstein: locura es hacer siempre lo mismo y esperar nuevos resultados. Reinventarse a uno mismo, y a la organización en la que se trabaja, es un modo de salir del pesimismo.
Cuando tantos agoreros pintan una España oscura, pesimista y paralizada (y no me refiero para nada a cuestiones políticas que aquí no me interesan), verificar que cientos de profesionales de los ámbitos privados y públicos, se esfuerzan por realizar bien su trabajo es una bocanada de oxígeno. Me gusta repetir que no creo en un mundo mejor, pero sí en la posibilidad de crear miles de micromundos mejores, con los que contribuir a la mejora global. La batalla está en nuestra área de influencia, no en los grandes diseños que sólo permanecen al ámbito de la imaginación.
Sólo he encontrado unas pocas organizaciones paralizadas. Lo están porque ignoran el principio de Einstein: locura es hacer siempre lo mismo y esperar nuevos resultados. Reinventarse a uno mismo, y a la organización en la que se trabaja, es un modo de salir del pesimismo.

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