Nuevos aires para la Psicología

Históricamente la ciencia psicológica se ha ocupado mayoritariamente por las patologías del ser humano (problemas de adaptación, aprendizaje, crecimiento, etc.), lo que ha supuesto la concepción del mismo como casi “exento” de rasgos positivos.
En las teorías, estudios y herramientas dedicadas al mundo de las organizaciones y los recursos humanos ha ocurrido algo parecido. Se ha puesto mucho más el foco en prevenir y reducir el absentismo, la siniestralidad, el estrés, los conflictos, etc., que en estudiar y potenciar la creatividad, la motivación intrínseca y el disfrute, la detección y liberación del talento, la auto confianza, la influencia, etc.
Afortunadamente ya irrumpe con fuerza una nueva corriente, conocida como Psicología Positiva, que pone el acento en cómo mejorar la vida de las personas, desarrollando y disfrutando de sus capacidades y ayudando a que se sientan más plenas y felices. Aunque ya los primeros filósofos debatieron las claves de la felicidad, ahora autores con gran rigor y seriedad (desde psicólogos con reputación internacional como Albert Bandura, Martin Seligman o Mihaly Csikszentmihalyi hasta españoles como Marisa Salanova, Luis Huete, Javier Fernández-Aguado, Mario Alonso, Salvador García, Santiago Alvarez de Mon, Juan Carlos Cubeiro, Eduardo Punset y otros muchos), orientan sus esfuerzos en esta línea.
La Psicología Positiva va mucho más allá de esos libros de auto-ayuda que dan cuatro consejos para hacerse rico en dos meses y alcanzar la felicidad en un fin de semana (estoy claramente frivolizando).
Ha llegado el momento de invertir más esfuerzo en disfrutar y dedicarnos a lo que nos gusta y para lo que valemos, que en sufrir disimulando lo que no sabemos hacer o esforzándonos en mejorar en aquello que odiamos.
En las teorías, estudios y herramientas dedicadas al mundo de las organizaciones y los recursos humanos ha ocurrido algo parecido. Se ha puesto mucho más el foco en prevenir y reducir el absentismo, la siniestralidad, el estrés, los conflictos, etc., que en estudiar y potenciar la creatividad, la motivación intrínseca y el disfrute, la detección y liberación del talento, la auto confianza, la influencia, etc.
Afortunadamente ya irrumpe con fuerza una nueva corriente, conocida como Psicología Positiva, que pone el acento en cómo mejorar la vida de las personas, desarrollando y disfrutando de sus capacidades y ayudando a que se sientan más plenas y felices. Aunque ya los primeros filósofos debatieron las claves de la felicidad, ahora autores con gran rigor y seriedad (desde psicólogos con reputación internacional como Albert Bandura, Martin Seligman o Mihaly Csikszentmihalyi hasta españoles como Marisa Salanova, Luis Huete, Javier Fernández-Aguado, Mario Alonso, Salvador García, Santiago Alvarez de Mon, Juan Carlos Cubeiro, Eduardo Punset y otros muchos), orientan sus esfuerzos en esta línea.
La Psicología Positiva va mucho más allá de esos libros de auto-ayuda que dan cuatro consejos para hacerse rico en dos meses y alcanzar la felicidad en un fin de semana (estoy claramente frivolizando).
Ha llegado el momento de invertir más esfuerzo en disfrutar y dedicarnos a lo que nos gusta y para lo que valemos, que en sufrir disimulando lo que no sabemos hacer o esforzándonos en mejorar en aquello que odiamos.

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