Tecnologías de la interacción humana
En esta sociedad, la de la información, caracterizada por las nuevas formas de organización del trabajo e integrada por nuevos perfiles de trabajadores, el conocimiento se consagra como la variable determinante del éxito de las empresas. Para las organizaciones es fundamental gestionar el desempeño de sus miembros, superando el concepto de productividad tradicional -asentado históricamente sobre la visión tangible de los bienes y servicios- y situarse en el productividad del conocimiento “accionariable" (1)
Muchos directores de empresa han fracasado en el intento de elevar la productividad de sus medios materiales y humanos, por el único medio de la tecnología informática. Aunque abundantes libros señalaban las ventajas de utilizar este nuevo milagro de la técnica –tesis que compartimos y de la que estamos convencidos-, numerosas experiencias prácticas se han demostrado como fracasos. Los nuevos medios que nos ofrece la tecnología no son ni buenos ni malos en sí. Todo depende del uso que les demos, del provecho que saquemos de ellos, dentro de nuestra organización.
Cada vez somos más los que pensamos que las tecnologías de la información deberían realmente llamarse de la relación o tecnologías-R; incluso sería aún más acertado hablar de tecnologías de la interacción humana, puesto que su finalidad es facilitar una relación interactiva entre hombre-ordenador, hombre-hombre, ordenador-hombre. Por ello, debería cambiarse el enfoque de orientación de las tecnologías de la información, que inicialmente se daba por sentado, por un enfoque que se centre en el ser humano y en la interacción de éste con la plataforma informática.
Michel Schrage, del Centro Sloan para la Coordinación de la Ciencia del MIT (2), recomienda: “es preciso que cambiemos la idea de tecnología como gestión de la información por otra noción que presente a la tecnología como medio para la relación”(3). En la misma dirección opina el economista francés Albert Bressand, quien dice que lo se que procesa en los ordenadores no son bienes o productos materiales, sino relaciones y transacciones (4). Lo que facilitan, en definitiva, es el establecimiento de redes de intercomunicación y relación entre proveedores y usuarios.
Muchos directores de empresa han fracasado en el intento de elevar la productividad de sus medios materiales y humanos, por el único medio de la tecnología informática. Aunque abundantes libros señalaban las ventajas de utilizar este nuevo milagro de la técnica –tesis que compartimos y de la que estamos convencidos-, numerosas experiencias prácticas se han demostrado como fracasos. Los nuevos medios que nos ofrece la tecnología no son ni buenos ni malos en sí. Todo depende del uso que les demos, del provecho que saquemos de ellos, dentro de nuestra organización.
Cada vez somos más los que pensamos que las tecnologías de la información deberían realmente llamarse de la relación o tecnologías-R; incluso sería aún más acertado hablar de tecnologías de la interacción humana, puesto que su finalidad es facilitar una relación interactiva entre hombre-ordenador, hombre-hombre, ordenador-hombre. Por ello, debería cambiarse el enfoque de orientación de las tecnologías de la información, que inicialmente se daba por sentado, por un enfoque que se centre en el ser humano y en la interacción de éste con la plataforma informática.
Michel Schrage, del Centro Sloan para la Coordinación de la Ciencia del MIT (2), recomienda: “es preciso que cambiemos la idea de tecnología como gestión de la información por otra noción que presente a la tecnología como medio para la relación”(3). En la misma dirección opina el economista francés Albert Bressand, quien dice que lo se que procesa en los ordenadores no son bienes o productos materiales, sino relaciones y transacciones (4). Lo que facilitan, en definitiva, es el establecimiento de redes de intercomunicación y relación entre proveedores y usuarios.
(1) “Accionariable” es un término utilizado por Chris Argyris para determinar ese tipo de conocimiento que permite resolver un problema de negocio. Chris Argyris en un prestigioso catedrático emérito, profesor de Harvard University School y creador de la llamada “perspectiva de la teoría de la acción”. Algo que expone magistralmente en su obra Knowledge for Action. A Guide to Overcoming Barriers to Organizational Change (Jossey Bass, San Francisco, 1993).
(2) Winslow, Charles D. y Bramer, William L. La Nueva Organización del Trabajo: Sistemas de Información en la Economía del Conocimiento. Deusto, Bilbao, 1995.
(3) Kelly, Kevin. New Rules for the New Economy: 10 Radical Strategy for a Connected Wolrd. Nueva York. Viking, 1998.
(4) Schwartz, P. “R-Tech”. Wired Review, 1998.

5 Comentarios:
Es un error considerar que el éxito de una empresa se basa en el conocimiento. Me puede explicar según ese fundamento el éxito de Dell?
Es un error considerar que el éxito de una empresa se basa en el conocimiento. Me puede explicar según ese fundamento el éxito de Dell??????????????????????????????
Anyone there????????
Me ha encantado tu comentario, José Manuel. Ojalá hubiera más sitios Web que arrojasen tanta luz como este sobre el tema de la gestión de personas.
Vaya Pelota ...
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