Revisar los criterios de edad
Durante décadas en nuestro mercado laboral se ha creado una conciencia colectiva según la cual la edad es perjudicial para un buen desempeño. Es una idea muy repetida y que se ha materializado en multitud de prácticas que han perjudicado a los mayores en pro de los más jóvenes, bueno en realidad de los medianos, ya que tienen experiencia, pero son todavía jóvenes. Durante años se ha reducido la vida laboral de muchos profesionales a un periodo de unos 25-30 años cuando la esperanza de vida está entre los 76 y los 82. Esto hace que mucha gente esté más tiempo sin trabajar que contribuyendo con su trabajo al desarrollo económico y social de nuestro país.
Hace unas semanas tuve el placer de escuchar en directo el recital extraordinario que dio Daniel Barenboim en el Auditorio Nacional de Música de Madrid interpretando a Bach. Estuvo al frente de su piano casi 3 horas con un único descanso de unos 20 minutos. En ese tiempo no cometió ningún error ¡a pesar de tener 64 años! Su excelente performance puso en tela de juicio ese principio de nuestro management. Si Barenboim trabajase en una empresa la probabilidad de hacer ese concierto sería menor del 5% ya que la mayor parte de los nacidos en España en 1942 ya están en la "inactividad".
¿Pero qué pasaba entonces? Creo que lo que ocurría es que se confundían dos hechos, la edad y la antigüedad. Es evidente que muchas empresas no son atractivas para permanecer en ellas. Hay muchas razones para el cambio. La probabilidad de aburrirse y dejar de sentir la camiseta aumenta día a día. El tedio, la repetición y la dificultad de crear entornos apasionantes hacen que con el tiempo todos tiendan a deteriorar su perfomance, a dejar de vivir el proyecto empresarial como propio (tal vez por ello el empresario es el que más tarde deja la actividad profesional). Esto era así porque la distancia entre la Oferta del Mercado (compuesta por los profesionales) frente a la Demanda del Mercado (constituida por las necesidades de Personas por las empresas) era muy grande a favor de la Oferta. Eso generó un mercado muy cerrado en el que la rotación no se promovía y menos cuando se perdían los derechos de indemnización a los que muchos aspiraban como activo patrimonial.
En definitiva, creo que en un Mercado más abierto y con mayor equilibrio entre Oferta y Demanda tendremos que cambiar nuestro paradigma de la tercera edad como fuente de empleo. En este nuevo paradigma se deberá discriminar más por desempeño y menos por edades.
Hace unas semanas tuve el placer de escuchar en directo el recital extraordinario que dio Daniel Barenboim en el Auditorio Nacional de Música de Madrid interpretando a Bach. Estuvo al frente de su piano casi 3 horas con un único descanso de unos 20 minutos. En ese tiempo no cometió ningún error ¡a pesar de tener 64 años! Su excelente performance puso en tela de juicio ese principio de nuestro management. Si Barenboim trabajase en una empresa la probabilidad de hacer ese concierto sería menor del 5% ya que la mayor parte de los nacidos en España en 1942 ya están en la "inactividad".
¿Pero qué pasaba entonces? Creo que lo que ocurría es que se confundían dos hechos, la edad y la antigüedad. Es evidente que muchas empresas no son atractivas para permanecer en ellas. Hay muchas razones para el cambio. La probabilidad de aburrirse y dejar de sentir la camiseta aumenta día a día. El tedio, la repetición y la dificultad de crear entornos apasionantes hacen que con el tiempo todos tiendan a deteriorar su perfomance, a dejar de vivir el proyecto empresarial como propio (tal vez por ello el empresario es el que más tarde deja la actividad profesional). Esto era así porque la distancia entre la Oferta del Mercado (compuesta por los profesionales) frente a la Demanda del Mercado (constituida por las necesidades de Personas por las empresas) era muy grande a favor de la Oferta. Eso generó un mercado muy cerrado en el que la rotación no se promovía y menos cuando se perdían los derechos de indemnización a los que muchos aspiraban como activo patrimonial.
En definitiva, creo que en un Mercado más abierto y con mayor equilibrio entre Oferta y Demanda tendremos que cambiar nuestro paradigma de la tercera edad como fuente de empleo. En este nuevo paradigma se deberá discriminar más por desempeño y menos por edades.

4 Comentarios:
La edad, en sí misma, no es indicativa de casi nada, excepto de que ha pasado el tiempo. La estancia en un trabajo es enriquecedora si se ha dado un aprovechamiento cualitativo durante ese periodo: ideas puestas en práctica, habilidades adquiridas, aportaciones tangibles, ampliación de personas conocidas. En resumen: cuando el trabajo ha dejado huella positiva en nosotros y, a su vez, hemos dejado nuestra impronta en la actividad desarrollada.
Sólo en ese caso, como bien señala Alfonso, la tercera edad puede ser tenida en cuenta como fuente de empleo, atendiendo al criterio desempeño.
Puedo estar de acuerdo en las personas mayores tienen mucho que aportar, pero cuidado. No olvidemos que siempre ha habido y habrña rivalidad entre generaciones y ello lleva muchas veces a los más que más canas visten a desconfiar de las nuevas generaciones.
Tanto personas de edad como jovenes pueden ser el gran capital de una empresa o totalmente perniciosos. Existe tanta desconfianza en algunos jovenes hacia los de edad como viceversa.
Si hablamos de personas validas, abiertas, eficaces con el tiempo no se degradan aumentan sus cualidades. Es una cuestión de saber aprovechar lo mejor de cada cual.
Hablé despues de una representación con Marcel Marceau, el gran mimo, y pude comprobar que en el escenario parecía mucho más jóven porque estaba realizando su trabajo , lo había visto 20 años antes en el mismo teatro y puedo decir que había mejorado en su interpretación. Creo que había cumplido los 80 fué hace unos años.
Y no sera que la gente con experiencia con saber ver lo que es la vida con conocer mas a las personas en definitiva con mas edad y que no se las dan con queso esto no le interesa al empresario el cual busca salarios bajos coste minimo y con gente que tenga años por delante para sacar lo maximo de ellos.
Y le importa un pimiento la experiencia, la persona formada y en definitiva solo sirve la cuenta de explotación.
Esto es lo que hay.
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