Mozart y Santo Domingo II
Sí, el mundo es plano, pero a la vez puntiagudo, como demuestra Richard Florida, profesor de la George Mason University y gurú de la “clase creativa”, un concepto esencial en la actual dirección de empresas. El mundo es “spiky” (con picos y valles), tanto en términos de población (más de la mitad del planeta habita en zonas urbanas, con 5 megaciudades de más de 20 millones de personas, 24 metrópolis con más de 10 millones, 60 ciudades con más de 5 millones y 150 urbes con más de 2’5 millones; la economía de Nueva York, Los Ángeles, Chicago más Boston supera a la de China), como de consumo energético (dominan crecientemente unas pocas ciudades de Estados Unidos y Europa, y algunas asiáticas), de innovación (de las 300.000 patentes anuales, el 85% se producen en Japón, Estados Unidos, Corea del Sur, Alemania y Rusia; IBM obtiene cinco veces más patentes que China e India juntas) y de concentración de talentos (los 1.200 científicos más prestigiosos del planeta viven prácticamente todos en apenas una veintena de ciudades; Tokio, Seúl, Nueva York y San Francisco, Boston, Seattle, Austin, Toronto, Vancouver, Berlín, Estocolmo, Helsinki, Londres, Osaka, Taipei y Sydney marcan la pauta como nunca antes). Acercar la “clase creativa” de la República Dominicana (un país cuyos desempleados son mayoritariamente universitarios) a una de nuestras comunidades autónomas de mayor impulso (la que redujo el paro en mayor medida en 2005) es un reto formidable, acorde con el siglo XXI.En un mundo plano y a la vez puntiagudo, es normal que la agenda se extienda geográficamente: un servidor estará en marzo en África (con APD) y China (con la Federación Española de Fútbol), en abril en el Cono Sur y así sucesivamente. Sólo hay tres condiciones a tener en cuenta en este planeta sin distancias: los husos horarios, que te obligan a ser más flexible de lo habitual, las diferencias culturales (como desgraciadamente ha demostrado el incidente internacional por las caricaturas de Mahoma en la prensa danesa), a las que debes estar particularmente atento (la empatía se globaliza) y la necesidad de ser una marca global. Mozart es la marca más valiosa de Austria. Volviendo a la ciudad natal del genial Amadeus, Salzburgo (así, en castellano), no dice apenas nada en el mundo. Salzburg, sí. “Mozart + Salzburg” nos da en google unas 2.690.000 entradas, 27 veces más que en español. Nuestro idioma está perdiendo a marchas forzadas el tren de este mundo plano + puntiagudo. El inglés es de hecho la lingua franca, vital en los negocios, y el chino emerge con fuerza. Iniciativas como la del gobierno dominicano de recuperación del español y el “Proyecto Comillas” son realmente imprescindibles. Geográficamente hablando, una “marca global” atrae, retiene y desarrolla clase creativa, gente de talento que emprende en las artes, en las ciencias y en las más variadas profesiones liberales. Es la apuesta actual de una región como Cantabria. Es el futuro... y el presente.

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