Profesionalidad
Intangible valioso que anida en el interior de la persona y que plasma su sello en la actuación. No se limita al ámbito laboral sino que impregna todas las áreas.
La profesionalidad, definida por la RAE como cualidad de la persona que ejerce su actividad con relevante capacidad y aplicación, no entiende de cansancios, prisas ni chapuzas. Es marca personal que imprime buen estilo y responde al estrato más profundo del individuo: la concepción de sí mismo y del propio trabajo. Es captada por quines poseen esta misma cualidad.
Independiente del tipo de actividad y puesto de trabajo: el dependiente a tiempo parcial de un pequeño establecimiento puede superar con creces el estilo de un director de Recursos Humanos con despacho empapelado en procedimientos de motivación. En el primer caso, la profesionalidad puede ser medida por la satisfacción del cliente al término de la transacción: se siente bien atendido, sonríe y piensa: volveré y lo recomendaré. Por el contrario, ante teóricos especialistas en humanos, se encuentran en demasiadas ocasiones: indiferencias, burocracias excesivas, retrasos evitables que provocan asfixia porque todas las buenas ideas acerca de cuidar al principal activo se encuentran encarpetadas gritando ser puestas en práctica.
Algunos rasgos que caracterizan la profesionalidad:
- perspectiva de conjunto que mejora lo concreto
- buen hacer que supera mínimos
- crear equipo con las personas implicadas en cada asunto
- remate de los últimos detalles –costosos, pero relevantes-
- en definitiva: dominio en la materia por el estudio continuo y por la sabia aplicación de la experiencia propia y ajena.
Concluimos, en el doble perfil ya conocido: humanidad y técnica, antropología y ciencia. Complementarios y sinérgicos.
Invito ahora a una breve aunque profunda reflexión sobre la profesionalidad. Pero no la ajena, sino la propia.
Bien puede ser un ejercicio de gimnasia mental…………!

2 Comentarios:
Poco que añadir a tu completísimo artículo, Sol. Únicamente hacer hincapié en una de las características: el buen profesional se rodea de un equipo de grandes profesionales, sin ningún miedo ni temor.
El trabajador poco profesional, inseguro de sí mismo, suele rodearse de "pelotas" que bailan a su son.
Gracias por tus comentarios en el blog.
Opina en mi blog: Personas Humanas.
Saludos,
Raúl García.
Gracias, Raúl. Efectivamente, como dices, el profesional busca personas mejores que él, sin temor a ser eclipsado. Forman, así, equipos que son redes de eficacia que añaden valor tanto a las actividades que desarrollan como a ellos mismos. Constituye una rueda positiva de enriquecimiento. Punto interesante.
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