Lecciones del Madrid - Barça
Del partido de fútbol jugado el pasado día 19 de noviembre entre el Real Madrid y el F. C. Barcelona parece que se ha dicho todo. Y, sin embargo, muchos hemos echado a faltar (más allá de la euforia de unos y el victimismo de otros) su aplicación al mundo empresarial, las lecciones de este partido (y de la situación de ambos conjuntos) al management.El día antes del encuentro, tuve la ocasión de participar en el III Fórum Girona, un evento multitudinario (centenares de directivos y empresarios) que contó con la presencia del Secretario de Estado de Economía David Vegara, la consejera de sanidad de la Generalitat, el director del servicio de estudios de La Caixa Jordi Gual, Fernando Trías de Bes (autor de La buena suerte y El vendedor de tiempo) y Ferrán Soriano, vicepresidente económico-financiero del Barça. Ferrán es un ex-consultor (fundador de Diamond) que se incorporó al proyecto Laporta en sus inicios y que aplica la lógica empresarial al mundo del fútbol. El Barça ha logrado en apenas tres años duplicar ingresos, ganar títulos y presentar uno de los conjuntos más competitivos del mundo, utilizando diseños estratégicos y modelos de negocio que extrañan entre los presidentes de clubs de fútbol pero que son moneda corriente en las empresas más avanzadas. Cuando el equipo directivo actual llegó al Nou Camp, más del 80% de los ingresos se dedicaba a salarios de jugadores. Hoy no supera el 51%. Hace tres años, las pérdidas eran cuantiosas; hoy el club da beneficios y ha reducido la deuda a largo.
Básicamente, el triunfo sin paliativos del Barça es de una cultura corporativa profesionalizada, con una idea de negocio concreta, estabilidad en el entrenador y una apuesta por el talento hacia el futuro (balones de oro de este y los próximos años). Enfrente, el club con mejor marca del planeta, que ha dado la vuelta a su cuenta de resultados partiendo de la venta de su ciudad deportiva, que ha seguido el modelo del Manchester United, que ha fichado estrellas consagradas (balones de oro del pasado) y cuyas figuras no dan precisamente ejemplo de esfuerzo ni de trabajo en equipo. Messi (18 años, ganas de triunfar) desbordando a Roberto Carlos (32 años, más activo en las ruedas de prensa que sobre el campo).
Consultoras o Constructoras. Por supuesto, me refiero a ciertas consultoras y a ciertas constructoras. En el mundo inmobiliario, mientras el margen aguante y las expectativas de subida de precios no decaigan, un negocio puede prosperar a golpe de talonario, con una imagen superior a los resultados. En mercados competitivos se imponen un mapa estratégico, la captación de talento conforme a un equipo, la apuesta por el potencial y no tanto por el rendimiento en el pasado. Oligoplio o Liderazgo. Iconos para vender camisetas o espectáculo para lograr admiración. La profesora Carmen Iglesias nos ha advertido, durante la entrega de los premios FEDEPE el 21 de noviembre, que hemos de distinguir entre éxito (basado en lo externo, en la rivalidad, en los medios) y excelencia (el trabajo bien hecho, satisfactorio, interiorizado). La naturaleza no conoce atajos: quienes pretenden el éxito por el éxito quedan frustrados; quienes se dedican a la excelencia obtienen lo que merecen.

1 Comentarios:
Siempre se ha dicho que el fútbol es un negocio y veo lógico que los clubes de fútbol actuen como empresas, porque lo son y por lo tanto no pueden estar impasibles ante la realidad empresarial.
Sin embargo, sus principales asalariados -los jugadores de fútbol- no actuan como miembros de una empresa, por lo siguiente: si el club se deja mucho dinero en pagar fichas y contratar jugadores pero no se consiguen resultados, esos mismo jugadores siguen cobrando el salario pactado y como mucho se echa al entrenador -que aun así cobra su contrato íntegro aunque haya estado dos meses- pero, eso sí, si el club gana títulos los jugadores son los primeros en poner la mano para cobrar primas por rendimiento y consecución de objetivos.
Los que como yo somos asalariados y por lo tanto esclavos de los objetivos que nos impone la empresa, sabemos que parte de nuestro salario irá en función del rendimiento en nuestras funciones, ¿por qué no se aplica eso mismo a los futbolistas? ¿Por qué si ganan cobran más pero si pierden no se les puede tocar su fuente de ingresos? No olviddemos que los clubes a principio de temporada se fijan objetivos -al igual que las empresas- pero la consecución o no de los mismo sólo repercute positivamente en sus asalariados ¿Por qué?
Si tanto el Barça o el Madrid -o cualquier otro club- quieren ser empresas de verdad, han promover que sus empleados trabajen, también por objetivos. ¡salario justo para los futbolistas!
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