¿Enfermas o imperfectas?
Booz Allen Hamilton ha hecho público a través de su revista strategy+business un interesante estudio de más de dos años sobre comportamiento organizativo. Más de 50.000 encuestas (presenciales y on-line en www.orgdna.com) les llevan a la conclusión de que muchas empresas están “enfermas”, la mayoría de ellas con una patología que definen como la organización “pasiva-agresiva” (en la Harvard de octubre aparece además un artículo que describe este perfil organizativo en detalle).Algunas conclusiones del estudio son más predecibles que otras: cuanto más grande más enferma, la alta dirección no tiene percepción de esta situación, etc. frente a: las empresas más “sanas” son las de Suiza, Italia y China, frente a Japón, Canadá y Australia como las más enfermas.
El documento establece una correlación (no muy científicamente justificada) entre salud organizativa e ingresos (parece más un querer ser que un ser). Es aquí donde encuentro la principal debilidad del estudio: el no ligar más la salud (también ética) de la empresa con los resultados (en la práctica los estudios que conozco sobre esta cuestión no son uniformes, y hay trabajos empíricos que han encontrado esta correlación, pero muchos otros no).
En la práctica, todos conocemos ejemplos de organizaciones enfermas con beneficios crecientes y gráficos bursátil ascendente. La bondad de lo bueno no es evidente, y la bondad de lo no bueno es jurisprudencia empresarial contrastada que muchos directivos (y no directivos, cada uno es presidente de su mesa, silla y papelera) aplican en su micro/macrocosmos laboral. Recordemos un estudio reciente de Otto Walter sobre el asunto, o la obra de J.M. y S. Cardona “Del Miedo a la Confianza, ¡Desarróllese como directivo!”.
¿Están las grandes empresas enfermas o simplemente, como más bien propone Javier Fernández Aguado, la cuestión radica en partir de un paradigma de imperfección (mejorable) en el ecosistema organizativo?.
Quizás sea más saludable, desde una perspectiva de “psiquiatría organizativa”, pensar que nos dedicamos a gestionar lo imperfecto, sin más (ni menos). El buscar correlaciones entre la gestión saludable y los resultados financieros podría llevarnos quizás a callejones oscuros y conclusiones sorprendentes.

1 Comentarios:
Creo que el test de la Web que apuntas, lo deberían hacer todos los empleados de las grandes empresas.
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