EL GRUMETE-CAPITÁN
Érase una vez un grumete de un barco grande (que contaba con varios chicos de ese nivel), que nunca había desempeñado otra función que la de segundón.Movido por la urgencia, un barco más pequeño, contrató a ese marinerillo como capitán. Empecinado el armador -a pesar de los avisos de que aquel muchacho no servía para el puesto-, lo nombró. El dueño creyó (contra toda evidencia) las promesas del chavalito aquel de que en tres años convertiría su buque en uno de calidad notable.
Mes tras mes, el barco fue perdiendo fuelle, porque –entre otras cosas- el grumete-capitán, acomplejado y temeroso de que alguien le hiciesen sombra, fue echando por la borda a los más valiosos del bajel. Con sus ademanes vanidosos y su nula capacidad directiva, logró desmotivar también a los que se quedaron. El barco, antes respetado entre sus iguales, ahora era motivo de befa y escarnio, con gran dolor para quienes habían dejado en él sus mejores esfuerzos.
A punto de concluir los tres años, con un buque hecho unos zorros, el grumete-capitán-trapacero comenzó a buscar puesto en otro, afirmando desdeñosamente:
-¡No me han dejado hacer todo lo que yo quería! Si hubiese podido actuar sin intromisiones del armador, ¡dónde estaría el barco!
Y en esas anda. ¿Logrará engañar a otro? En unos meses lo sabremos.
Pongamos que no hablamos de barcos, sino de centros de formación de directivos. Pongamos que hablamos de Madrid…

2 Comentarios:
En verdad que no conozco el caso en concreto al que te refieres. Sin embargo, si que es cierto que visto muchos de los que apuntas, directivos no maduros o que simplemente van en busca de poder, sueldo y responsabilidades -que les exceden- y se empecinan en ocupar puestos a los que les cuesta subirse y en donde obviamente, no dan la talla.
Es curioso ver además, como mientras desempeñan -o intentan hacerlo- las tareas propias de su puesto están ojo avizor para detectar un puesto con mejores condiciones que el actual, hipotecando de ese modo el proyecto presente. Muchos de esos directivos sólo están pendientes de subir en su escalafón personal y su desempeño apenas les importa.
Personas, normalmente muy capaces, que nos llegan a hacer creer que sus fracasos se deben a su entorno y no a ellos mismos. Si utilizarán ese mismo empeño para fines más nobles, pocos de los proyectos que emprediesen tendrían los pies de barros.
Me gustaría saber de que centro de formación de directivos estamos hablando.
Publicar un comentario en la entrada
<< Inicio