Próximo proyecto: tu vida
Como dice un antiguo proverbio chino, la receta para una vida feliz consiste en tener “alguien a quien amar, algo que hacer y algo que esperar”. Tal vez, los dos primeros ingredientes –familia y trabajo- ya estén servidos. Algo que esperar es algo por lo que valga la pena esforzarse, algo que dé sentido a la cotidianidad: es tu plan personal de futuro.El proceso para llevar a cabo este plan puede ser muy sencillo. Primero hay que fijarse una fecha alejada en el tiempo, ya que el oficio de saber vivir se aprende sin prisas. Posteriormente dividiremos nuestro plan en tres partes que escribiremos en un cuaderno. La primera son tus sueños como individuo; como unos de los escritores de este blog recuerda, muchas veces, las personas –y las organizaciones- son lo que no son, es decir, son lo que quieren llegar a ser.
En el siguiente capítulo de tu cuaderno, escribe en qué tres o cuatro cosas quieres destacar y convertirte en una autoridad mundial. Pueden ser ambiciones empresariales y también personales (convertirte en un líder empresarial, jugar muy bien al golf…).
El tercer y último capítulo de tu plan personal de futuro son todas las recompensas que legítimamente esperas recibir en la fecha que te has marcado, además de otras metas de contenido más emocional.
Una vez hayas escrito tus deseos –magnánimos pero adsequibles- guarda tu cuaderno en un lugar visible y reléelo hasta aprenderlo de memoria. Si eres firme en el contenido de ese ‘algo que esperar’, habrás dado con la clave para gestionar los éxitos y fracasos cotidianos y disfrutar construyendo tu vida cada día. Y nunca olvides que el futuro empieza hoy.
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2 Comentarios:
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A raíz de este tema expuesto por Luis María, me gustaría saber la opinión de los blogeros sobre qué características sería bueno que tuviesen esos sueños personales, y cómo influyen esas características en la motivación que producen. En mi opinión, cualquier deseo personal que tenga en cuenta a otra persona humana será más "elevado" que el que no lo tenga. Incluso voy más allá, los deseos que integren un sincero ánimo de ayudar y servir a los demás serán mucho más motivadores que los que no lo tengan.
Creo que habrá personas que no quieran ser autoridades mundiales en nada... es más, no lo veo necesario para ser feliz. Pero las personas que dan, sin esperar recibir, creo que sí están en el camino de serlo.
Opina en mi blog: Personas Humanas.
Saludos,
Raúl García.
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