Estoy contento
Estoy contento. Muy contento. Esta semana he vuelto a verificar la necesidad que existe del trabajo que están realizando los pensadores españoles reunidos en este exclusivo Club. La explicación es sencilla: he tenido ocasión de conocer de cerca la falta de capacidad de gobierno de dos personas, supuestamente dedicadas precisamente a mejorarlo.Primera anécdota. Empresa de servicios A, que cuenta a tiempo parcial con un prócer en ese sector. El director general de esa Compañía fue reclutado –como me explicó personalmente quien se encargó de ello-, porque es lo único que podían pagar. Los realmente valiosos pedían mucho más. Pues bien, ese ilustre personaje, que ocupa por simple tema de costes ese puesto, escribe un mail a su mejor empleado en un tono insultante, por una nimiedad tal que sólo describirla me daría vergüenza (he leído el texto y es para arrancarse a reír y no parar). Por lo demás, ese ‘genio’ ha conseguido en los tres años que lleva dividir por tres la facturación de la empresa. Y sin embargo, lo mantienen en el cargo. ¿Alguien del Top Ten podría explicármelo?
Segunda anécdota. Empresa de servicios B, que cuenta en plantilla con un comercial extraordinario. Hizo éste un comentario menos positivo sobre un proveedor que les ha estafado. Verdad hasta el último detalle, pero quizá un poco gráfico. Eso, después de llevar más del doble de objetivos de los previstos para el ejercicio. Es convocado a capítulo: para nada se le habla de sus logros, sino que se le riñe en público de manera inadecuada en fondo y forma. El abroncado está pensando muy seriamente irse, aunque lleva casi treinta años en la empresa. El jovenzuelo que le gritó está por cuestiones familiares en ese puesto.
Decía que estoy contento, porque junto a los miles de directivos estupendos que tiene España, algunos siguen en la edad de piedra directiva. Olvidan, entre otras muchas cosas, que si no se sabe retener talento, al menos habría que evitar ahuyentarlo. La educación, cuando menos, ayuda. ¡Cuánto por hacer tienen los miembros del Top Ten y también quienes procuramos aprender de ellos!

2 Comentarios:
Supongo que lo que voy a comentar tiene que ver más con la segunda anécdota. La verdad es que el tejido empresarial español es tá compuesto en su mayoría por PYMES y es en estas donde más me he dado cuenta que España aun sigue arrastrando un problema muy antiguo: el enchufismo. Sin ir más lejos, hace unas semanas pude conocer el caso de una jovén cuyo "papá" la colocó como directora de logística de una empresa. La sujeto en cuestión, doy fé de que tenía problemas en definir las funciones propias del puesta. No dudo que en un futuro llege a ser una gran directora de logistíca -o periodista que es en lo que se había licenciado- pero hoy por hoy, va a suponer un coste más para la empresa.
Poco a poco este enchufismo del que hablo, va desapareciendo de las grandes empresas pero en las PYMES...
Gran responsabilidad y juventud, normalmente suelen traer muchos problemas si no se ha recibido una formación adecuada, no en temas técnicos, sino en temas relacionadas con la persona en sí.
De todos es conocido los numerosos ejemplos de jóvenes deportistas que no saben asimilar su éxito y caen en mundos oscuros de desenfreno y falta de planificación. El mundo de la empresa, como en otras muchas ocasiones, se asemeja en este campo al mundo del deporte. Muchos jóvenes ejecutivos que comienzan a ganar mucho dinero -gracias a su esfuerso y conocimiento- acaban fracasando profesionalmente por falta de humildad, planificación o simplemente porque el ego se les sube a la cabeza.
Es labor de las empresas, no sólo formar a sus empleados para que sean grandes directivos sino para que además sean grandes personas, capaces de asumir responsabilidades y honores con humildad, independientemente de lo largo o corto que haya sido el camino para llegar a la cima.
Hay veces que se muere de éxito.
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