Cuando 1+1>2
Repasando el tamaño de las empresas españolas y la configuración de nuestra economía parece clara la necesidad en todos los sectores de ganar tamaño. Y en ese ganar tamaño, en mercados muy fragmentados, las fusiones deberían ser una herramienta clara de crecimiento. No las megafusiones, sino las microfusiones. Sin embargo, no parece ser que la actividad de integración sea una política muy activa en el middle market.La pregunta es ¿Por qué? ¿Por qué en un mercado atomizado como el español no se producen más intentos de crecimiento vía integración de empresas? Parece claro que muchos empresarios prefieren tener algo pequeño bajo control, que tener una porción de algo más grande.
Personalmente creo que las sumas cuentan y que cualquier medida que desde las Administraciones se hiceran para converger pequeñas empresas y crear empresas de mayor tamaño, con más recursos para invertir, con economías de escala, con mayor capacidad de expansión internacional, sería una buena medida para nuestra economía. Contribuyamos entre todos a sumar y crear empresas y sectores más potentes, al margen de los personalismos.

2 Comentarios:
El problema es la desconfianza que tenemos los unos de los otros. Siempre seguimos el refrán: piensa mal y acertarás. Y el mundo de los negocios no es una escepción, en vez de colaborar, tenemos miedo o recelo a que nos la puedan juagar a la mínima de cambio, en vez de pensar en los beneficios que nos pueden generar las microalianzas que mencionas.
No obstante, como muy bien oí decir a alguno de los miembros del Top Ten dos cabezas piensan mejor que una sólo, sólo si esas dos cabezas son capaces de actuar cómo una sola.
En mi opinión, el personalismo se puede ver desde una óptica positiva. Por ejemplo, una pequeña empresa que ponga en práctica unos valores como: la flexibilidad, la conciliación, la comunicación, la cercanía, la transparencia con los trabajadores, etc. es evidente que si se une con otras "micro-empresas" en busca de crecimiento, proyección internacional, etc, probablemente, se vea abocada a dejar de practicar algunos de estos valores.
Creo que el lado humano de la pequeña empresa (no quiero decir con esto que todas las pequeñas empresas lo posean), es algo que los empresarios que lo practican no quieren abandonarlo.
Sinceramente, creo que sería una pena.
Opina en mi blog: Personas Humanas.
Saludos,
Raúl García.
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