En busca del compromiso perdido
La situación actual me recuerda a la película de aventuras dirigida por Steven Spielberg e interpretada por Harrison Ford, en la que Indiana Jones se afana por encontrar el Arca depositaria de los Diez Mandamientos dictados por Dios al pueblo hebreo. Con una situación económica en plena mejora, en la que los movimientos de personal ya han comenzado muchas organizaciones se preguntan: ¿qué podemos hacer?, ¿cómo evitar que se nos vayan los mejores?, ¿cómo podemos recuperar el compromiso de nuestra gente?, ¿cuáles son los nuevos mandamientos de la retención?Si esas mismas empresas u organizaciones hicieran memoria recordarían que en los últimos tiempos las soluciones para bandear la crisis se han resueltos mediante la reducción de costes. Algo que se ha hecho casi exclusivamente no sólo reduciendo las inversiones sobre su formación o reconocimiento sino despidiendo a gran parte de ese personal que, en un pasado no muy lejano, fueron considerados como esenciales para la propia empresa, pero que, en cuanto comenzó la crisis, fueron despedidos.
Creo que ahora lo único que hay en las empresas es compromiso continuista. De acuerdo con las investigaciones de Meyer, Allen y Smith deberíamos distinguir distintos tipos de compromiso, como son el afectivo, el continuista y el normativo. El afectivo se da en aquellos trabajadores que están en la empresa porque quieren y desean hacerlo, porque para ellos es el mejor lugar para trabajar, además están no sólo dispuestos a entregar sus manos sino también su talento y esfuerzo en pro de la organización en la que trabajan; el normativo se aplica a aquellos otros que están en la compañía porque creen que así deben hacerlo; por último, el compromiso continuista se produce en esos trabajadores que continúan en una organización porque no tienen otra opción.
En este sentido, el compromiso es el resultado de la aceptación y creencia de los empleados en los fines y valores de las empresas.
La pregunta que deberíamos hacernos sería, pero ¿podemos recuperar el compromiso afectivo? La respuesta es que no es fácil, pero desde luego debe intentarse. ¿Cómo deberíamos intentarlo? Creando un contexto de confianza, requisito previo para conseguir el compromiso. ¿Iniciaríamos una aventura empresarial con alguien en quien no confiásemos? No. Entonces, ¿por qué hemos de entregar nuestro talento y lo mejor de nuestras vidas a una empresa en la que no confiamos? La aventura ya ha comenzado y el arca perdida contiene ahora los mandamientos para conquistar la confianza. Indi ¡corra!
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4 Comentarios:
Mucho me recuerda la situación actual del mercado laboral a la que vivimos hace unos años en un ámbito totalmente distintos: el de la compra diaria.
Hará unos años -ya ha llovido desde entonces- las pequeñas tiendas de ultramarinos eran a las que acudían nuestros padres para abastecerse de los víveres diarios. Sin embargo no tardaron en llegar los grandes supermercados con sus grandes ofertas y productos de bajo coste. Salvando las diferencias obvias, en aquel entonces los dueños de establecimientos pequeños apelaban al trato familiar que recibían sus clientes -aunque muchos empezaran con ese trato sólo desde la llegada de los supermercados- y la falta de personalidad de las grandes superficies. Pocas de esas pequeñas tiendas sobreviven porque no fueron capaces de que sus clientes se implicarán con ellas.
No hay que olvidar que los empleados son los principales clientes de las empresas y si la empresa no invierte en ellos probablemente andarán hacia otro supermercado -empresa- que exista en este amplio mercado laboral simepre que le ofrezca mejores ofertas.
Estamos en un mundo capitalista, un mundo cuya máxima es "quién ofrezca mejores servicios al menor coste conseguirá al cliente pero sólo quién ofrezca siempre lo mejor y más barato lo fidelizará" y ser siempre el mejor en requiere mucho esfuerzo.
José Manuel: estando de acuerdo plenamente con tu planteamiento de impulsar la retención afectiva de los empleados valiosos a través de la confianza, quería añadir otras dos vías, relacionadas todas entre sí:
* facilitar una visión amplia de los proyectos de empresa y departamentos porque, con mayor perspectiva, el individuo se libera de la inmediatez de su tarea y es más capaz de trascender y reforzar su vinculación;
* unir el desarrollo personal y profesional en la implantación de esos planes a medio y largo plazo. Los más valiosos –que son las que interesa retener- valoran la oportunidad de progreso personal, complementario a la ejecución de su actividad laboral.
Añado a lo dicho hasta ahora: la importancia del cambio de prioridades de la sociedad es vital para la retención y el compromiso del personal.
Por ejemplo, cada vez se busca más la conciliación de la vida familiar y profesional. Seguro que comentarios de peso puede darnos Nuria Chinchilla, experta en este tema.
Raúl García.
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Enhorabuena a todos los que aportais en este blog. Os seguimos desde el único programa de radio dedicado 100 % a los recursos humanos, management, etc. También es vuestro programa, y vuestro foro de reflexión:
www.fororecursoshumanos.com
saludos.
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