Contrato "Genios" o "Currantes"
Hace unos meses, asistí en el Auditorio Nacional a un concierto titulado "Personas en armonía". Los patrocinadores querían mostrar de una manera gráfica como la excelencia requiere de la conjunción de diferentes talentos. Tantas veces se ha comparado una buena empresa con una buena orquesta. Las individualidades no se anulan cuando se integran en un proyecto colectivo. Al contrario, la conjunción de muchas voluntades en un objetivo común extrae de ordinario lo mejor de cada uno.De hecho, las empresas de éxito suelen tener un rendimiento sobresaliente gracias a gente que pone en juego capacidades por las que no es fácil fijar una compensación económica: imaginación, entusiasmo, constancia, valor… Dicho de otro modo, los grandes resultados tienen su origen en personas que aportan más de lo que probablemente se merezca la empresa (si nos atenemos a las recompensas dinerarias que se suelen entregara cambio del trabajo).
No pienso, por tanto, que la elección entre “genios” (reales, no estereotipados) y “currantes” sea una alternativa excluyente. He visto mucha gente genial dispuesta a poner el hombro cuando ha hecho falta, incluso en tareas ajenas a sus capacidades más elevadas. Y he visto a gente poco trabajadora que no por ello merecen el calificativo de genio.
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2 Comentarios:
El problema existe, creo yo, cuando la empresa quiere contratar a "Genios" que manejen a "
"currantes".
He leído con atención tu artículo y entiendo, por las cualidades, que atribuyes al genio, que suele ser una persona humilde, paciente, que escucha a los demás y que suele dar la nota con sus extravagancias.
Sin embargo yo pienso que alguien que sea un genio, un líder o que destaca dentro de una organización, suele destacar por sus condiciones diferentes a las del resto de compañeros que le rodean, es decir, en último término es una persona extravagante, aunque dicha extravagancia sea políticamente correcta.
La imaginación a la hora de ver las cosas, es una extravagancia políticamente correcta que todo el mundo admira y quién la posee es admirado por sus compañe@os, es decir, destaca, aun sin quererlo y es entonces cuando empieza a tener la capacidad de ser un genio y un líder.
Si bien es cierto que para mí, una cosa no implica la otra, es decir, hay muchos genios que son muy malos líderes, y currantes (como los has llamado) que son excelentes líderes.
Creo que la empresa ideal ha de tener, genios (que cambien la perspectiva de los demás), currantes y líderes (ya sean genios o currantes) que sepan conseguir la visión común de todas las partes de una organización.
José:
Me ha encantado tu artículo, con el que estoy totalmente de acuerdo. Quizá el problema en muchas empresas radica en que los jefes, los que se plantean esa disyuntiva a la hora de contratar personas a su cargo, muchas veces no son ni genios ni currantes.
Para que un individuo de las características que con genialidad has descrito se encuentre a gusto en su puesto de trabajo y maximice su potencial, ha de comprobar que su jefe sabe dar juego de director de orquesta y, además, participa en todos los ensayos.
Es verdad que muchos empleados prescinden del buen hacer de sus directivos y funcionan de maravilla. Pero el sueldo hay que ganárselo a todos los niveles, y más cuanto más altos.
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