Una flauta menos mágica
Peter Ferdinand Drucker, considerado por algunos, el más influyente escritor sobre Management de los últimos 60 años, utiliza como imagen de esta actividad humana, la Ópera.Por otra parte, el Management está presente en algunas obras operísticas, tal es el caso de la obra Capriccio (*), libreto de Clemens Krauss, y música de Richard Strauss. Estrenada el 28 de octubre de 1942, en ella se debate acerca de lo debe entenderse por una ópera, prima le parole, prima la musica; debate de salón que resuelve uno de los personajes, La Roche, director de teatro: yo soy el que funde todos los ingredientes en el seno de una representación.
Estas disquisiciones vienen a colación del cierre de la temporada del Teatro Real de Madrid con la escenificación de la obra Die Zauberflöte, libreto de Emanuel Schinkaneder, y música de Wolfgang Amadeus Mozart, proyecto escénico de La Fura des Baus, Jaume Plensa.
Si una ópera debe entenderse como un sistema: un conjunto interrelacionado de partes con una orientación, conseguir el éxito de la representación, el éxito se logra acertando con el grado en que los componentes encajen entre sí.
En este encaje se peca tanto por defecto como por exceso, ahí reside la dificultad, lo mejor es enemigo de lo bueno, podríamos decir, recordando a Gracián; superar el grado idóneo, por exceso, estaría más penalizado.
En las representaciones que comentamos los excesos son tanto de fondo como de forma. Los primeros se producen por la supresión de los recitativos, elemento constituyente de un singspiel alemán. Los segundos proceden de las perturbaciones que producen los ruidos de las proyectores y de los cambios de la escenografía, a telón corrido, que empeoran la audición de la música creada por uno de los más grandes genios de la historia de la humanidad, ¿habría autorizado Wolfgang Amadeus Mozart estas representaciones?.
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(*) Su última producción, no su último estreno, que debió dejar satisfecho a Richard Strauss, a tenor de sus palabras: ¿Acaso no es un final perfecto para mi producción teatral?. Lo único que me queda por escribir es el testamento.

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