Zoo Management
Bienvenidos al “Waku-Waku” de la gestión: todo tipo de animales se están colando en nuestras librerías: Las hormigas (“De hormigas y personas: management para la complejidad y el caos organizativo” de Manuel Carneiro), las ratas y ratoncillos (“La estrategia de la rata: el arte de la intriga y la conspiración en la oficina” de Joep Schrivjvers y “¿Quién se ha llevado mi queso?” de Spencer Jonson -con la divertida secuela “Yo me he llevado tu queso” de Darrel Bristow-Bovy), los peces (el de “El pez que no quiso evolucionar: relatos de la empresa y la vida” de Paco Muro, y el ya clásico “Fish!” De Lundin, Paul y Christensen).¿Hemos llegado a tal nivel de saturación conceptual que ya sólo nos queda la fabulación como herramienta de comunicación?, obviamente no, estas obras de “zoomanagement” conviven con otras de arquitectura más clásica e igualmente amenas en su lectura (si no todas, sí algunas de ellas por lo menos).
¿Cuál es entonces la razón de tal invasión en nuestro plácido ecosistema?: Quizás se trate simplemente de una cuestión de legítima oportunidad comercial, dado el éxito que han tenido algunas de estas obras, los autores y editores se orientan a productos del mismo patrón (como ocurre con la música pop o el cine, por ejemplo).
Es importante, no obstante, diferenciar adecuadamente estas obras, ya que, aunque en el expositor de una librería todas parezcan iguales, en realidad no lo son, algo similar a lo que ocurre en el arte moderno, donde el ciudadano común es incapaz por lo general de distinguir al pintor de moda de los trazos que sobre la pared del salón puede realizar alguno de nuestros hijos si cuenta con la edad y recursos creativos adecuados (unos bolígrafos a mano son suficientes).
Un criterio de distinción es el ranking de ventas (una vez más, como en la música o el cine comercial, lo que vende se asocia a “lo bueno”), pero, para aquellos que disfrutamos de la observación pausada y recurrente de las obras que van apareciendo en este campo, existen otros criterios más cualitativos que habrá que considerar, eso sí, de forma concurrente con aquél.
Una recomendación final: si está en el aeropuerto y le retrasaron dos horas su vuelo, no tiene Blackberry y ya estudió hasta las últimas clasificaciones de cadetes de balonmano en alguno de los exitosos diarios deportivos nacionales, no dude en comprar cualquiera de ellos: el coste de oportunidad es, en este contexto, inapreciable.

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