Un paréntesis
No quería yo alimentar la polémica, tanto porque quedó zanjado suficientemente el fin de semana como porque uno nunca sabe si el hablar bien de alguien le ayuda o desayuda, dada la ancestral tendencia ibérica a la envidia.Sin embargo, voila:
Dos razones para destacar la labor en este mundo del management de Javier (no hace falta poner apellidos) más allá del número de ejemplares:
1) La innovación.
Se puede ser genial pero “de una sola vez”. La última ocasión que Michael E. Porter escribió algo nuevo fue en la Harvard en 1996 (artículo maravilloso: “What is Strategy?”), lleva por lo tanto diez años rescribiendo la misma partitura (a veces hasta con los mismos ejemplos). Javier crea conceptos nuevos en cada obra, no se repite, no se adorna, sino que avanza.
2) La calidad humana.
Como hace unos días explicaba con acierto Alfonso Jiménez: “Los mejores proyectos un día se acaban. Y los directivos que un día recibían llamadas, algún día terminarán llamando”. Javier atiende por igual a unos y otros, sin medir el espesor de las tarjetas de visita.
Nota final: Lo siento, pero no he podido resistirme.

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