Voluntarios en la Empresa
Emociona contemplar el gran número de voluntarios que se apresuran a realizar esas tareas ingratas a las que se sienten interpelados por una voz interior inexorable. Necesidad externa que mueve a cubrir, generosamente, un gap social. Actividad que no corresponde directamente. Dedicación de horas entresacadas al descanso y a la diversión. Acciones remuneradas mediante el bienestar que fluye después del esfuerzo.¡Cuánto espíritu de voluntario hace falta en la empresa de hoy! El intangible del querer, del leer entre líneas, de la imaginación creadora. Voluntarios con recursos propios; motores que transmiten fuerza y deseo de implicar lo mejor de uno mismo.
Qué diferente la actitud voluntaria del paso cansino de quien considera excesivo lo poco que hace, de quien no se siente responsable del resultado de sus acciones, de quien avanza sólo a ritmo de estímulos externos.
No se trata de eliminar ingenuamente las diferencias obvias entre trabajo remunerado y altruista. Sí de salir del binomio derechos/obligaciones.
Esta actitud voluntaria puede ser, en muchos casos, el diferencial de una empresa. Así es posible captar más fácilmente a nuestro cliente objetivo. Y así estará más integrado nuestro empleado en la empresa, en su empresa.

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