Universidad: tres anécdotas reales y cuatro preguntas
Primera anécdota. -¡Cómo me gustaría acudir alguna vez a un juzgado para ver en directo algo relacionado con una quiebra…!, comentaba un catedrático especializado en Derecho Mercantil. Su interlocutor era un síndico de una quiebra.Segunda anécdota. Un conocido me hablaba de un catedrático que tenía publicados varias docenas de libros el mismo mes del mismo año. Así pude verificarlo, efectivamente, en el ISBN. Ni antes ni después se le conocía obra alguna. Claro, que todos los volúmenes no eran sino los trabajos de sus alumnos del año anterior, con una carta en la que le cedían los derechos. Él, graciosamente, había incluido un prólogo de página y media como máximo. Obtuvo su cátedra pocos meses después de aquellas autopublicaciones.
Tercera anécdota. Hablaba en una cena con un prohombre del partido actualmente en el gobierno. Le pregunté por su visión de la universidad como forjadora de los futuros líderes.
-Mire, me dijo, yo de esa institución no sé nada (ni siquiera pronunció el término ‘Universidad’), porque no acabé la carrera…
Yo me pregunté, y me pregunto, tras esas tres historias estrictamente reales:
-¿Qué podrá enseñar sobre Derecho concursal quien sólo conoce la letra de un libro, pero nada de la práctica? ¿En manos de quién se encuentran nuestros hijos? ¿No ha llegado el momento de una rebelión estudiantil en la que se acaben las eternas prebendas de quienes han ocupado un puesto con medios legítimos o arteros? ¿Por qué no existen pruebas periódicas para valorar si un profesor puede seguir siéndolo?

1 Comentarios:
Espero que esto sean excepciones, en mi caso, en la facultad en la que estudio, hay verdaderos profesionales y eminencias y muchos que disfrutan enseñando (aunque también hay excepciones).
Uno de los problemas de muchos profesionales que se dedican a la enseñanza, radica, ya no en que si poseen conocimientos o no de la materia que imparten, pueden ser verdaderas celebridades, sino en que no saben transmitir esos conocimientos a sus alumnos y eso creo que desilusiona mucho a los estudiantes y no encuentran satisfacción alguna en esas clases por lo que se estudian de 'carrerilla' la asignatura sin incurrir en un verdadero aprendizaje.
La única meta que se persigue en estos casos es buscar el aprobado para poder sacar de una vez la carrera y encontrar un trabajo o practicas donde realmente se aprenda y se adquiera experiencia laboral.
'En la universidad te enseñan pero, donde realmente se aprende es en un puesto de trabajo'
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