
Tras la manifestación del pasado sábado en Madrid, me he convencido de que para ciertos gobernantes que tienen el término talante todo el tiempo en la boca, éste es selectivo. Talante, sí, pero sólo para los que me alaban. A los demás, se les suspende antes de que se examinen (así lo dijo cierta encumbrada mujer). Pues siento discrepar, porque para gobernar bien, este sistema discriminatorio de filias y fobias no funciona en el medio plazo. O se da ejemplo de lo que se predica, o acaba volviéndose en contra. Si no, al tiempo.
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