Libros de Caballería
En el año 1997, y por motivos profesionales, tuve que realizar mi primer viaje a los Estados Unidos. Sin duda, como a todos, me fascinó Nueva York (cualquier comentario sería reiterativo y ocuparía un espacio valioso y escaso en este blog), pero aún más la belleza de la naturaleza de Florida, un Estado que combina con gran armonía el verde de su vegetación con el azul del agua omnipresente (uno, en ciertas zonas, llega a pensar que hundiendo con violencia el pie en la tierra lograría que brote el agua como si fuera petróleo en Texas o Nuevo México).Pero lo que a aquel consultor que empezaba a descubrir los libros de Caballería (Amadís de Drucker, Girart de Ansoff, Palmerín de Hamel o Tirant Porter lo Blanc, entre otros) realmente le fascinó fue la facilidad con que, en casi cualquier pequeña librería de ciudades medianas o pequeñas se podían encontrar libros de management (la misma fascinación, quizás, que mencionaba estos días Juan Carlos Cubeiro sintió al encontrar en una pequeña ciudad las botas de agua para su hija imposibles de encontrar “fuera de temporada” en esos grandes almacenes).Y es que, por lo menos en 1997, los libros de management en España estaban también “fuera de temporada”.
Con el mismo sentimiento de provocación quizás que sentían los compradores de Ediciones Ruedo Ibérico en los setenta al traerlas a España, la circulación de los grandes textos (qué decir de las novedades) era muy escasa (sólo unos pocos, como el maestro Andrés Fernández Romero, venían desde hacia décadas manteniéndose al día de tales novedades) y en las librerías “de empresa” las estanterías y escaparates estaban ocupadas básicamente por obras de contabilidad, fiscalidad y derecho.
En muy pocos años las cosas han cambiado drásticamente. No sólo es relativamente fácil comprar (sin recurrir a internet) novedades de management en librerías españolas, sino que igualmente el porcentaje que sobre la oferta editorial representan (algunos como auténticos best-seller) los autores españoles es cada vez más importante.
Habiendo, al parecer, ganado la batalla de la cantidad, que era importante, seguro que muchos cuestionan ahora la de la calidad de dichos textos; pero ésta es otra cuestión incapaz de ensombrecer la valoración positiva de tan significativo avance en tan breve periodo de tiempo.
Como Scarlett O’Hara, no hablemos hoy pues, de “sostenibilidad” en el management español, y gocemos de esta revolución que hemos disfrutado en la última década.

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