Rectificar (pronto) es de sabios
Periódicamente tropiezo con directivos incorrectamente ascendidos. Quizá son personas muy válidas para otros puestos, pero no para las ‘altas’ cumbres en las que han sido situados. Sería de sentido común por su parte el no aceptar posiciones para los que no están preparados. Pero cuando eso no sucede, la Alta Dirección no puede desentenderse. Después de hacerla, si es preciso, hay que ‘enmendalla’, porque ‘mantenella y no enmendalla’ daña a la organización y también a la credibilidad de quienes tomaron la decisión.Cada uno en el puesto para el que está capacitado es un buen grito de guerra para cualquier organización. Las más grandes tienen siempre alguna plaza para ‘un tonto con suerte’, pero cuando se multiplican esos puestos, sufren los subordinados y la cuenta de explotación. Hay que dar siempre una segunda, y una tercera oportunidad, pero cuando se verifica que no hay posibilidad de que aquella persona resuelva, la rapidez será señal de capacidad de buen gobierno.

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