
Es increible el cambio radical que está experimentando la "gestión de personas" en el ejército español. Pasar de un modelo de ejército de reemplazo por el que todos tenían que pasar un año de vida y "soportar" el regimen disciplinario y las bondades o excentricidades de unos mandos, a un modelo profesional, en el que todos los integrantes vienen y van al mercado, es algo muy duro. Esta semana he estado en contacto con esa realidad. Me han informado de las dificultades de atracción y retención de los soldados y marineros, de la tropa. También de la satisfacción de los mandos. Dificultades de compensación, de "estilo de gestión o estilo de mando", de atracción de buenos profesionales desde las escalas de tropa a las de complemento. Y una conclusión, sólo es el mercado lo que presiona al cambio. Si hasta el ejército está tomándose en serio la gestión de las personas es porque ya no es sólo una buena idea, sino un imperativo.
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